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Diez tecnologías que están escribiendo el futuro

El Foro Económico Mundial acaba de publicar una nueva edición de su informe Top 10 Emerging Technologies, en el que identifica las tecnologías con mayor potencial para transformar el mundo en los próximos años. En un contexto marcado por la incertidumbre, la innovación vive un cambio de paradigma donde el descubrimiento científico está dejando de limitarse al laboratorio para integrarse en el modelo digital. Nos encontramos ante avances extraordinarios, tanto por sus capacidades técnicas como por su potencial para reconfigurar la soberanía industrial y operativa a escala global. En este contexto, cada una de las diez tecnologías destacadas en el informe representa una vía distinta para responder a la creciente fragilidad del mundo en el que vivimos.

 

La lista incluye desarrollos tan diferentes como la energía everything-to-grid, que convierte cualquier edificio, vehículo o fábrica en una fuente de generación eléctrica; la extracción directa de litio, que permite obtener este mineral a partir de salmueras geotérmicas sin depender de los yacimientos tradicionales; o los materiales de refrigeración radiativa pasiva, capaces de disipae calor directamente hacia el espacio y enfriar superficies sin consumir electricidad.

El informe también destaca la destrucción de PFAS (los llamados químicos eternos); la fermentación de precisión para producir proteínas sin recurrir a la ganadería; la administración de fármacos mediante exosomas; las vacunas personalizadas de ARNm contra el cáncer; y la simulación cuántica aplicada al descubrimiento de nuevos medicamentos.

La lista se completa con los modelos de mundo, sistemas de inteligencia artificial capaces de razonar y actuar en tres dimensiones, y con la criptografía basada en retículos, diseñada para proteger los datos actuales frente a la capacidad de computación del futuro.

 

Más allá de las innovaciones concretas, lo relevante es el patrón que conecta estas diez tecnologías. El descubrimiento científico se está desplazando del laboratorio al modelo digital. Hoy, por ejemplo, la inteligencia artificial permite anticipar si un fármaco será eficaz antes incluso de sintetizarlo o cartografiar rutas biológicas antes de poner en marcha un proceso de fermentación. Este cambio de paradigma amplía el horizonte de lo que merece la pena investigar e incorpora enfermedades hasta ahora consideradas intratables.

 

De esta transformación se derivan dos tendencias de fondo. La primera es la desvinculación entre capacidad y geografía. Procesos que antes dependían de condiciones físicas muy concretas, como la existencia de yacimientos de litio, climas fríos o tierras fértiles, ahora pueden reproducirse en lugares que tradicionalmente quedaban al margen. La segunda es el desplazamiento del valor hacia la producción en el punto de uso, frente al modelo clásico de fabricación masiva y estandarizada. Las vacunas personalizadas contra el cáncer son un buen ejemplo de ello, ya que el propio paciente se convierte tanto en el punto de partida como en el destino final del tratamiento.

 

Sin embargo, hay dos factores que determinarán si estas tecnologías llegan a buen puerto: la confianza y el acceso. Muchas de ellas exigen que la sociedad acepte procesos sin precedentes (terapias para las que aún no existe regulación definida, proteínas producidas por microorganismos modificados o redes eléctricas que se sostienen por miles de dispositivos distribuidos), y esa confianza deberá construirse. El acceso, por su parte, plantea una cuestión de equidad, ya que, sin decisiones deliberadas, los beneficios de estas tecnologías tenderán a concentrarse en quienes ya parten con ventaja, ampliando las brechas existentes en vez de cerrarlas.

 

Lo que parece indiscutible es que ninguna de estas diez tecnologías tiene un desenlace escrito. Su desarrollo dependerá de las decisiones que hoy toman gobiernos, empresas y organizaciones, muchas veces sin ser plenamente conscientes del alcance de aquello que están definiendo. El futuro que nos muestra el Foro Económico Mundial no es una predicción, sino un mapa de posibilidades cuyo destino final se está decidiendo ahora mismo.