Imagen: Pangea Propulsion, motor ARCOS en fase de pruebas
La industria espacial europea está viviendo una transformación acelerada y España comienza a ocupar una posición cada vez más relevante en este nuevo escenario. Un ejemplo es Pangea Propulsion, compañía tecnológica con sedes en Barcelona y Toulouse especializada en el diseño y fabricación de sistemas de propulsión avanzada para el sector aeroespacial. Desde su fundación en 2018, la empresa ha evolucionado desde el desarrollo de lanzadores hasta convertirse en un proveedor estratégico de motores de alta eficiencia para satélites y cohetes.
La inauguración de su nuevo centro de fabricación en Barcelona supone un paso decisivo en esa evolución. Con una superficie de 1.000 metros cuadrados, la planta está destinada a la fabricación, ensamblaje e integración de sistemas de propulsión avanzados, reforzando la capacidad industrial de la compañía y acercando al mercado tecnologías desarrolladas íntegramente en Europa.
Entre ellas destaca ARCOS, considerado el primer motor aerospike methalox a escala real del mundo. A diferencia de los motores convencionales, esta arquitectura adapta de forma natural su rendimiento a las distintas altitudes del vuelo, lo que permite mantener una mayor eficiencia durante toda la misión. El proyecto incorpora además procesos de fabricación aditiva bimaterial que combinan aleaciones de cobre y níquel para soportar temperaturas y presiones extremas, mejorando la gestión térmica y reduciendo tanto los costes como los tiempos de producción. El uso de metano y oxígeno líquido como propelentes refuerza, además, el compromiso de la compañía con sistemas de lanzamiento más limpios y reutilizables. La nueva planta también impulsará el desarrollo de Nereus, un sistema de propulsión para satélites cuya primera misión comercial está prevista para los primeros meses de 2027. Con ello, Pangea amplía su presencia tanto en el mercado de los lanzadores como en el segmento de los pequeños satélites.
El nuevo centro representa igualmente un punto de inflexión para el negocio de la compañía. Tras varios años centrada en el diseño y la validación tecnológica, Pangea inicia una nueva etapa de consolidación industrial. La empresa prevé invertir siete millones de euros durante los próximos tres años para incrementar su capacidad productiva e internalizar una parte importante de la fabricación, reforzando así el control sobre su cadena de valor y su capacidad de respuesta ante una demanda internacional en constante crecimiento.
La puesta en marcha de este centro fortalece el ecosistema aeroespacial español. La fabricación de tecnologías críticas dentro del país favorece la creación de empleo altamente cualificado, impulsa la colaboración entre empresas, universidades y centros de investigación, y contribuye a consolidar una cadena de suministro con mayor autonomía.
En un contexto internacional donde la capacidad tecnológica se ha convertido en un factor estratégico, proyectos como el de Pangea Propulsion reflejan cómo la innovación industrial puede convertirse en una herramienta de competitividad y soberanía tecnológica. El desarrollo y fabricación de motores de cohete en España supone un avance para la industria aeroespacial nacional y posiciona al país como un actor cada vez más relevante en la nueva economía del espacio.
