Imagen: Multiverse Computing
500 millones de euros. Ese será el titular que la mayoría recuerde de la ronda de financiación Serie C de Multiverse Computing. Sin embargo, en nuestra opinión, esa no es la verdadera noticia. Lo relevante es lo que esta operación anticipa sobre la próxima fase de la inteligencia artificial.
Durante los últimos años hemos asociado el liderazgo en IA a modelos cada vez más grandes y complejos, y a capacidad de computación. Pero esta operación apunta a un cambio de paradigma: la próxima ventaja competitiva estará en desarrollar modelos más eficientes. Este cambio tiene implicaciones directas para sectores como la industria, la tecnología, la movilidad o la salud. Una IA más eficiente consume menos energía, reduce la dependencia de grandes infraestructuras de computación y permite ejecutar la inteligencia allí donde realmente se generan los datos: en una fábrica, un hospital, un vehículo o una planta industrial. En otras palabras, hablamos de competitividad industrial.
Multiverse Computing, con sede en San Sebastián, se ha convertido en uno de los principales referentes europeos en este ámbito. Fundada en 2019, la compañía nació desarrollando software de optimización basado en computación cuántica y ha evolucionado hasta especializarse en la compresión de modelos de inteligencia artificial mediante técnicas inspiradas en la física cuántica. Hoy trabaja con clientes como Iberdrola, Bosch o el Bank of Canada.
Su tecnología principal, CompactifAI, utiliza redes tensoriales para reducir el tamaño de los modelos de lenguaje entre un 80 % y un 95 %, manteniendo prácticamente intacta su precisión. El resultado son modelos más rápidos, con un consumo energético mucho menor y capaces de ejecutarse fuera de la nube, directamente en un teléfono móvil, un dron, una cámara o una instalación industrial.
El impacto empresarial es inmediato. Cualquier organización que dependa de grandes proveedores de nube para desplegar IA puede reducir significativamente los costes de inferencia y el número de GPU necesarias. Pero, además, esta tecnología hace posible casos de uso que hasta ahora resultaban difíciles o económicamente inviables: procesos industriales que requieren decisiones en tiempo real sin depender de una conexión externa, entornos sanitarios donde los datos no pueden salir de la instalación, o infraestructuras críticas que exigen control total sobre dónde y cómo se ejecuta la inteligencia.
En realidad, Multiverse Computing está vendiendo la posibilidad de que cualquier organización que hoy se siente atrapada por el coste y la dependencia de la nube deje de estarlo. La cuestión que deberían empezar a plantearse muchas organizaciones es que quizás la ventaja competitiva del futuro no dependa de tener acceso al modelo más potente, sino de poder ejecutar la inteligencia donde realmente aporta valor.
En Un grado más, el espacio de análisis de 91º, vamos más allá de contar lo que ocurre. Nuestro objetivo es entender por qué sucede y las oportunidades que debería tomar hoy un líder para no llegar tarde.
