Imagen: Marosa
Si hace unas semanas hablábamos de la adquisición de la empresa coruñesa YepCode por parte de Factorial, la compra de Marosa por Wolters Kluwer por 112 millones de euros vuelve a ser una operación más relevante por lo que revela sobre hacia dónde se dirige la tecnología empresarial que por el importe de la transacción. Dos operaciones de esta magnitud protagonizadas por start ups nacidas en Galicia, refuerzan la posición de la comunidad como un polo de innovación tecnológica capaz de generar compañías con proyección y atractivo a escala internacional.
En este caso Wolters Kluwer está comprando una capa tecnológica capaz de convertir un entorno regulatorio cada vez más complejo en infraestructura digital para las empresas. Y ahí está, en nuestra opinión, la verdadera noticia. Marosa ha construido alrededor de VATify una plataforma que conecta los sistemas de gestión empresarial con las obligaciones fiscales de cada país. La propuesta tiene profundidad ya que una empresa puede integrar su ERP con VATify y utilizar una única capa tecnológica para transformar los datos en los formatos exigidos por cada jurisdicción, enviarlos a las autoridades fiscales, gestionar errores y reconciliar posteriormente esa información con las declaraciones de IVA.
Marosa está resolviendo uno de los grandes problemas de la digitalización empresarial: la fragmentación. El valor está en que una compañía pueda cambiar de país, vender en un nuevo mercado o adaptarse a una nueva obligación fiscal sin tener que reconstruir su arquitectura tecnológica cada vez. Por eso consideramos que el caso Marosa representa una tendencia más amplia donde la próxima generación de software va a competir por hacer inteligible y operable la complejidad externa.
Regulación, fiscalidad, sostenibilidad, comercio internacional, ciberseguridad o reporting financiero tienen como denominador común que las reglas cambian constantemente y las empresas necesitan adaptar sus sistemas a esos cambios. Quien sea capaz de convertir esa complejidad en una capa tecnológica sencilla de consumir tendrá un activo estratégico extraordinariamente valioso.
Marosa demuestra que no hay que desarrollar una tecnología completamente nueva para construir una compañía tecnológica de gran valor. A veces la innovación consiste en entender antes que los demás una complejidad que va a crecer y convertirla en una infraestructura que otros puedan utilizar. Eso es lo que ha ocurrido con VATify. Convertir la complejidad en producto probablemente sea una de las formas de éxito de los productos tecnológicos de los próximos años.
En Un grado más, el espacio de análisis de 91º, vamos más allá de contar lo que ocurre. Nuestro objetivo es entender por qué sucede y las oportunidades que debería tomar hoy un líder para no llegar tarde.
